El dilema que enfrentan los Huawei Pura 90 donde el usuario deberá definir por escasa novedad y alto precio

 

 

Mario Romero.- Huawei anunciará el próximo 20 de abril en China, sus nuevos teléfonos de la serie Pura, que este año corresponde a la generación Pura 90, la tercera desde su cambio de nomenclatura, y que en esta ocasión, hereda la tonalidad degradada de color que en su momento lució el teléfono Huawei P20 Pro.

Sin duda que fue un acierto en su momento, pero dadas las actuales circunstancias y un mercado mucho más aguerrido que entonces, la nueva camada de teléfonos Pura 90 enfrentan como nunca, más desafíos que antes, quizás los más importantes.

Huawei, al anticipar y confirmar su diseño enfrenta las primeras críticas, incluso de sus seguidores más acérrimos, pues basta con recorrer los foros de Reddit para tomar nota de que los nuevos Pura 90, más allá de evocar tonos de una generación original y exitosa, esta vez, parece que no va a generar el mismo efecto.

Los diseños de la serie Pura 90 se repiten y se mantienen por tercera vez, lo cual por cierto, es un estilo como «marca registrada» pero también se ve desde fuera, como «más de lo mismo», un concepto que Huawei siempre luchó por buscar su propia identidad y sobre todo, no dejar la innovación, la cual también pasa por el layout o de diseño, pues aquello es identidad.

 

Cuando un fabricante opta por la continuidad estética y se apoya en colores llamativos para refrescar su catálogo, surge la duda inevitable: ¿se agotó la innovación o Huawei ha caído en la misma inercia de sus competidores? Mientras Apple y Samsung se acomodan en diseños predecibles, Huawei, que siempre presumió de una identidad disruptiva, parece ahora atrapada en su propio espejo.”

Samsung ha repetido con mayor fuerza el mismo diseño, manteniendo intacto el diseño de sus «Ultra» desde hace seis años.

Pero a diferencia de sus grandes competidores, Huawei no tiene mucho más que ofrecer, pues sus limitaciones quedan más expuestas cuando debe recurrir a repetir sus procesadores Kirin 9030, más allá si tienen un núcleo o hilo más o menos.

El proceso de fabricación a 7 nm le está pasando la cuenta y ni hablar de que pensando en mercados globales, Huawei ofrece una solución que si bien está optimizada para lo que cuenta, ya se ve anticuada.

El desafío técnico es ineludible. Competir en el mercado global de 2026 con un proceso de 7nm (Kirin 9030) frente a arquitecturas mucho más eficientes, deja a la marca en una posición vulnerable. Si a esto sumamos un EMUI 15 que arrastra la base de un Android 12 ya superado, la propuesta de valor por sobre los US$1.000 se vuelve difícil de sostener para un usuario que exige actualidad, no solo parches.”

Ver un Huawei Pura 90 Pro o Pro Max, (más aún copiando el apellido) es necesariamente pensar en si bien vale la pena pagar por otra opción más completa que quedarse solo con una mejor cámara fotográfica para teléfono, sobre todo, cuando los propios competidores chinos están cada vez más cerca.

El mercado ya no es el de 2018. Hoy, los competidores directos de Huawei en China han acortado la brecha fotográfica y ofrecen ecosistemas de software globales mucho más robustos.
Ver un Huawei Pura 90 Pro y cuestionar su valor no es falta de lealtad a la marca, es pragmatismo puro: por más de US$1.000, el usuario merece algo más que una excelente cámara; merece un motor a la altura de 2026 y un sistema operativo que no se sienta como una reliquia.
Huawei tiene el talento y la resiliencia, pero la nostalgia de un color degradado no puede ser el escudo para ocultar un hardware que se queda atrás. Richard Yu, tenemos que hablar: la innovación real no se maquilla, se siente en cada proceso. Y hoy, el reloj corre en contra
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