Mario Romero.- Si bien esto puede no parecer una gran sorpresa teniendo en cuenta su mediocre rendimiento de ventas en los últimos dos años, un nuevo informe sugiere que las Apple Vision Pro están muertas como producto y además como proyecto.
Esto sugiere que el modelo lanzado el año pasado puede ser el último que veremos, al menos como el grueso casco estilo «gafas de esquí» que ha sido mas efectista que efectivo.
Analistas indican que el mal resultado de las Apple Vision Pro va más allá de las malas ventas, sino que suma, por primera vez la bajísima satisfacción del consumidor y un nivel devolución catalogado como el más alto para un producto Apple.
Apple ha vendido 600.000 unidades y muchos analistas creen que las cifras de ventas, a pesar de ser increíblemente bajas para Apple, tampoco se quedaron significativamente por debajo de las expectativas de la compañía.
La compañía proyectó en su momento, vender hasta 800 mil unidades en su primer año, pero la alta rotación en tiendas, sumando ademas la lenta introducción en otros países, dejando fuera América Latina, su altísimo costo, golpearon duramente las proyecciones de la firma.
Apple niega y negará siempre que sus Apple Vision Pro sean un fracaso, pues jamás ha admitido que un producto haya tenido malos resultados, pero ejemplos hay y muchos.
Nadie discute que los Apple Vision Pro es sin duda un dispositivo genial, tentador para cualquiera con opción para comprarlo, pero su escaso catálogo, las restricciones de uso en espacios públicos, aviones, buses y otros, limita en extremo un dispositivo de un precio de entrada de US$3.500.-
Apple ya ha disuelto el equipo de Vision Pro, sin ninguna señal de que planee volver a armar un nuevo equipo, pues todos los que aún estaban a cargo, han sido reasignados a otras áreas o bien se han ido de la empresa.
Además, se descarto la idea de sacar al mercado una versión «económica» y lo más probable es que Apple vaya por su competidor, los Ray-Bans de Meta, pero primero debe resolver de buena forma que su «nueva Siri» funcione y funcione bien, sino, seguirá sumando fracasos, pese a que su maquinaria de marketing, tan bien aceitada, hace que nadie se entere.








