Mario Romero.- Un nuevo revés judicial vuelve a poner bajo la lupa la estrategia tecnológica de Apple y de paso más presión a la compañía mientras enfrenta el enojo de miles de usuarios que han reportado fallos en sus iPhones 18.
Un jurado federal ordenó a la compañía de la manzana pagar la imponente suma de US$5.700 millones en indemnización a la empresa de tecnología háptica Taction Technology, tras determinar que infringió dos de sus patentes, según informó CNBC.
El litigio comenzó en 2021, cuando Taction demandó a Apple argumentando que el conocido Taptic Engine, integrado en sus dispositivos Apple Watch y iPhone, utilizaba sus invenciones tecnológicas sin la debida licencia ni autorización.
Si bien en un comienzo Apple logró que el caso fuera desestimado en 2023, la Corte de Apelaciones del Circuito Federal decidió revivirlo posteriormente.
El juicio con jurado dio inicio el pasado 14 de septiembre y, tras dos días de deliberación una vez concluidos los procedimientos, los siete miembros del jurado regresaron el viernes para emitir un veredicto unánime a favor de Taction.
Apple anunció su firme intención de apelar la decisión judicial.
Este fallo millonario reabre un debate histórico en la industria tecnológica: ¿hasta qué punto gigantes como Apple priorizan la adquisición y el uso (a veces litigioso) de tecnologías desarrolladas por terceros por encima del desarrollo de innovaciones genuinamente propias?
A lo largo de los años, Apple se ha posicionado ante los consumidores como un bastión del diseño vanguardista y la innovación disruptiva.
Sin embargo, casos como el de Taction Technology revelan una cara B muy común en Silicon Valley: la del gigante corporativo que, frente a empresas emergentes o firmas especializadas más pequeñas, frecuentemente se ve envuelto en disputas por patentes.
Para muchos críticos, los grandes conglomerados tecnológicos suelen adoptar una política de absorción, integración o incluso utilización de tecnologías ajenas —asumiendo los riesgos legales como un costo operativo más dentro de sus presupuestos multimillonarios— en lugar de arriesgarse a desarrollar desde cero todas las soluciones que componen sus dispositivos de alta gama.







