Encuentro entre Trump y Xi Jinping en Tokio a fin de mes será clave para Huawei y las empresas tecnológicas

Existe consenso entre los analistas y representantes de empresas que la llamada «guerra comercial» entre EE.UU y China, que tiene a Huawei en la vitrina de los acusados sin haber presentado ni media prueba que demuestre sus acciones de espionaje, debe terminar cuanto antes.

Asesores de la misma Casa Blanca directa o sutilmente han deslizado levantar el veto y buscar otras opciones, hasta postergar la vigencia de su puesta en marcha, pues ya Google ha advertído de que si no se toman resguardos, el haber puesto a Huawei en la lista negra tendrá un efecto bumeran que traerá problemas internos al propio EE.UU.

Google fue la primera empresa estadounidense en comunicar la decisión de someterse a las leyes impuestas por la administración de Donald Trump, lo que desencadenó un efecto dominó y luego se fueron sumando empresas del rubro, dejando a la firma Huawei en una situación muy delicada, lo que solo ha sido suavizado con haber puesto una fecha del 19 de agosto, como el «deadline» cuando se supone entre en vigencia el fin de los servicios de las empresas estadounidenses al fabricante tecnológico chino.

Fundador de Huawei Ren Zhengfei

Pero quizás esa fecha no es la correcta.

La gran prueba de fuego será este fin de mes, en Tokio con ocasión del encuentro de países en torno al G20, y donde se espera una reunión entre los mandatarios de EE.UU y China para que se llegue o no a un acuerdo comercial donde ahora está incluida Huawei.

Trump está usando a Huawei como una bisagra para presionar a Beijing, pero sabe que no es tarea fácil y desde su polémica decisión que está consciente de lo complejo que está el escenario y que no es lo mismo que levante un veto a México por problemas en la frontera que enfrentarse a su principal competidor comercial.

Los daños colaterales (si nada bueno ocurre para fines de mes), se sentirán más en las empresas estadounidenses, puesto que verán que sus resultados trimestrales tendrán incluido el «ítem Huawei» y las pérdidas en muchas de ellas serán considerables.

Intel, Qualcomm, TDK, Panasonic y otras comienzan a sopesar qué tan complejo será el resto del año si no hay acuerdos entre las partes, mientras Apple, que cuenta con sendas plantas de producción de iPhones en China, ya analiza «una mudanza mayor»a Vietnam, Indonesia o India, pero que no será gratis y con arancel o sin el, el solo hecho de moverse de la tierra del Sol naciente, hará que los precios de sus productos suban y ello lo tendrá que asumir el consumidor.

Por otra parte, existe demasiado optimismo de parte de Huawei de que «todo seguirá igual que antes» y por mucho que ya haya avanzado con su sistema operativo Hongmeng, basado en Android sin licencias, sabe que no es llegar y abrazarse, pues también le resulta cómodo volver a cómo estaba el 15 de mayo.

Todos perdemos si no hay diálogo fructífero y será este encuentro en Japón a fines de mes el real punto de partida a este necia «guerra comercial».

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