Mario Romero.- Una investigación de The New York Times ha puesto al descubierto una grave vulnerabilidad en los mecanismos de control de exportación del Departamento de Comercio de Estados Unidos.
Según el reporte, autoridades estadounidenses aprobaron este año a decenas de empresas chinas para gestionar y fabricar servidores de inteligencia artificial equipados con los avanzados chips Nvidia H200, a pesar de que varias de estas entidades operan como empresas de papel corporativos sin actividad comercial real ni personal en sus domicilios registrados.
El caso emblemático revelado por el rotativo es el de New Matrix, una firma autorizada por la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) cuya dirección oficial en un parque industrial de Pekín se encuentra completamente vacía, sin rastros físicos de operaciones ni registros en la administración del edificio.
Los registros societarios chinos vinculan a los propietarios de New Matrix con Wise Road Capital, un fondo de capital privado que fue incluido en la lista negra (Entity List) del gobierno estadounidense en diciembre de 2024 debido a su rol estratégico como brazo de inversión tecnológica del Estado chino.
Un patrón sistemático de evasión
El caso de New Matrix no es un incidente aislado.
La investigación señala que el patrón se repite con otras compañías aprobadas para manejar los procesadores H200, entre ellas destaca Maginfra, cuyos domicilios oficiales también resultaron ser oficinas fantasma con nexos directos hacia Inspur, un conglomerado tecnológico previamente sancionado por Washington debido a su participación en el suministro de infraestructura de supercomputación para el aparato militar de la República Popular China.
Este panorama expone que el sistema de licenciamiento y verificación previa está fallando al momento de rastrear a los beneficiarios finales de la tecnología. Las restricciones diseñadas para impedir que componentes críticos de IA fortalezcan la base industrial de defensa de Pekín están siendo sorteadas mediante la creación de empresas intermediarias de corta existencia.
Implicaciones geopolíticas y la sombra de Huawei
Las revelaciones han generado profunda inquietud en Washington sobre la efectividad del veto a corporaciones como Huawei, que continúan buscando vías indirectas para acceder a la potencia de cálculo necesaria para entrenar grandes modelos de lenguaje y sistemas autónomos.
La utilización de fondos de capital privado sancionados y firmas de papel plantea serios interrogantes sobre si el hardware de Nvidia está fluyendo de manera clandestina hacia ecosistemas tecnológicos bloqueados.
Aunque el reporte original de The New York Times apunta directamente a firmas fachada como New Matrix y Maginfra—vinculadas a fondos sancionados como Wise Road e Inspur—, la sombra de Huawei cruza todo este escándalo de licencias de chips Nvidia H200.
Oficialmente, Huawei no aparece como el comprador directo en los papeles de autorización del Departamento de Comercio de EE. UU. Sin embargo, analistas de seguridad nacional y expertos en la industria tecnológica señalan que el gigante de Shenzhen es el principal sospechoso de beneficiarse de estas brechas, dado su desesperado apetito por potencia de cálculo avanzada para entrenar sus modelos de IA (como la serie Pangu) tras el férreo bloqueo de semiconductores que sufre.








