A mediados de 2027, la «megafábrica» de Tesla en Texas apagará las líneas de ensamblaje de su modelo más divisivo y ha sido el propio CEO de la compañía, Elon Musk, quien confirmó el cese de producción del Cybertruck, cerrando el capítulo de un vehículo futurista que prometía revolucionar el mercado de las camionetas tradicionales.
El modelo terminó sucumbiendo ante ventas raquíticas y un aluvión de críticas. Para Musk, es el «fin de una era»;para la industria, es el desenlace inevitable de un proyecto marcado por sobrecostos, controversias de diseño y un urgente cambio de enfoque hacia la inteligencia artificial.
Un diseño cuestionado desde el kilómetro cero
Desde su accidentada presentación en 2019 —donde una prueba de resistencia terminó con los cristales «irrompibles» destrozados en el escenario—, el Cybertruck fue un imán de polémicas. Los puristas del segmento se burlaron de su apariencia angular, mientras que su carrocería de acero inoxidable con bordes afilados limitó de inmediato sus perspectivas de expansión global.
Expertos en seguridad automotriz advirtieron desde el principio que su diseño lo haría inviable en mercados clave como Europa, debido a las estrictas regulaciones sobre impacto a peatones.
El fin del Cybertruck llega en un momento de profunda presión financiera y personal para Musk.
Las cifras de ventas distaron abismalmente de las expectativas iniciales.Aunque Musk llegó a proyectar ventas anuales de 250.000 unidades, la realidad fue lapidaria: el año pasado solo se vendieron 20.237 unidades en EE. UU., una caída estrepitosa frente a las 38.965 de 2024.
Incluso SpaceX, la empresa aeroespacial de Musk, tuvo que actuar como un salvavidas estadístico al comprar Cybertrucks por valor de 131 millones de dólares en 2025.
Pese al cese de la camioneta que él mismo tildó como «el mejor vehículo que Tesla ha fabricado», Musk ya tiene la mirada puesta en el siguiente horizonte.
El freno en la producción del Cybertruck permitirá a la Gigafábrica de Austin liberar espacio y recursos para acelerar la fabricación del Cybercab, un modelo de dos plazas equipado con puertas de mariposa y desprovisto por completo de volante, pedales y espejos.
Este movimiento representa la transformación definitiva que Musk busca para Tesla: dejar de ser un simple fabricante de automóviles para consolidarse como un gigante de la robótica y la inteligencia artificial. El objetivo es que el Cybercab alimente una red global de robotaxis autónomos.
El Cybertruck, descrito por su ingeniero principal como «una increíble plataforma de desarrollo tecnológico»,dejará su ADN en el Cybercab. Sin embargo, queda por verse si esta nueva y radical apuesta logrará compensar los enormes costos de la era que Tesla acaba de decidir sepultar.







