La maquinaria de Huawei en China marcha a toda velocidad y el sistema operativo HarmonyOS 6 y HarmonyOS 7 han superado oficialmente la barrera de los 95 millones de dispositivos, alcanzando exactamente la cifra de 95.288.247 instalaciones, situándose a un paso de cumplir la ansiada meta de los 100 millones de usuarios.
Este hito consolida el dominio interno de la compañía, que recientemente recuperó la cima en el mercado de teléfonos inteligentes en China a pesar de la crisis de memoria y el encarecimiento global de componentes.
Sin embargo, mientras el ecosistema nativo celebra este éxito, la estrategia de expansión internacional de la firma se encuentra envuelta en una profunda contradicción temporal que está erosionando seriamente su credibilidad ante los usuarios de Occidente.
Entre el «segundo semestre de 2026» y el horizonte de 2031
Durante los últimos meses, el relato de Huawei en torno a la llegada de HarmonyOS a los mercados occidentales ha oscilado peligrosamente entre el entusiasmo comercial y la cautela técnica.
Por un lado, diversos ejecutivos de la compañía alimentaron altas expectativas al deslizar que las primeras pruebas o betas en Occidente podrían materializarse durante el segundo semestre de 2026.
Esta fecha estimuló a miles de usuarios fuera de China que confiaban en una transición a corto plazo para sus smartphones, dejando atrás la dependencia de Android.
No obstante, la realidad operativa ha chocado frontalmente con las expectativas de los consumidores. En paralelo a los anuncios optimistas, otros altos cargos corporativos han presentado hojas de ruta (roadmaps) que sitúan la consolidación global recién hacia el año 2031, un plazo que contrasta radicalmente con la urgencia mostrada en los mercados locales.
A esto se suman las declaraciones del propio Richard Yu, presidente de Huawei Consumer Business, quien ha liderado los anuncios sobre la expansión global de HarmonyOS, buscando llevar este sistema operativo de código independiente más allá de los wereables y adentrarlo de lleno en los teléfonos móviles internacionales.
A pesar del impulso de Yu, las advertencias desde la cúpula directiva han sido tajantes: el sistema «aún no está listo» para competir de manera global bajo los estándares de estabilidad y ecosistema que exige el mercado occidental.
Mientras la cifra de los 100 millones de usuarios en China demuestra la solidez de su mercado doméstico, la falta de una hoja de ruta internacional coherente —atrapada entre promesas de betas inminentes y proyecciones a una década— amenaza con enfriar el entusiasmo de los consumidores occidentales que llevan años esperando una alternativa real.







