El fin del celular barato : Redmi, Motorola y Oppo los más afectados por alzas de precios y la escasez de memorias

 

 

Investigación TransMedia.-El mercado mundial de smartphones está entrando en su tormenta perfecta. Lo que durante una década fue una carrera voraz por democratizar la tecnología ofreciendo fichas técnicas solventes por apenas U$$100 o US$150.- , hoy se enfrenta a un freno de mano estructural: la era del teléfono inteligente ultrapresupuestario ha llegado oficialmente a su fin.

Según las proyecciones más recientes de firmas de analistas como IDC y Omdia, los envíos globales de smartphones registrarán este año una contracción cercana al 13,9% —la caída interanual más pronunciada en la historia de la industria—, situando las unidades distribuidas en niveles mínimos no vistos en más de una década.

La paradoja del sector es que, mientras los volúmenes se desploman, los ingresos globales aumentarán impulsados por un incremento récord en el precio promedio de venta (ASP). Datos de Omdia anticipan que el precio medio global pasará de US$467.-  a un histórico de US$565 .- lo cual representa un alza superior al 20%.

La causa? El desvío de la capacidad de producción de memorias RAM y chips de almacenamiento (NAND Flash) de gigantes como Samsung Electronics, SK Hynix y Micron hacia los centros de datos dedicados a la Inteligencia Artificial.

Esta escasez ha provocado aumentos de costos de hasta un 80% en componentes básicos, obligando a las marcas a elevar sus precios finales o recortar dramáticamente las especificaciones de sus equipos.

Los «devorados» por la crisis: el golpe en América Latina y Europa

El tsunami de costos no golpea a todos por igual. En regiones clave de expansión como América Latina y Europa Central, la dependencia hacia los modelos por debajo de los US$$200.- deja al descubierto a los fabricantes que cimentaron su éxito en la masa de volumen.

El nicho golpeado K.O : rango hasta US$ $200.- 

De acuerdo con IDC, el segmento global por debajo de los $100 dólares, que abarcaba más de 170 millones de dispositivos al año, se vuelve «económicamente inviable». Para los usuarios con menor poder adquisitivo, las alzas directas de hasta un 40% o 50% en modelos básicos en mercados emergentes simplemente destruyen la intención de compra.

Xiaomi, Motorola, OPPO y realme, en la zona de turbulencia

Marcas que basaban su dominio masivo en las familias Redmi, POCO o Moto G enfrentan su mayor encrucijada.

Operando históricamente con márgenes de ganancia reducidos para ofrecer precios competitivos, absorber el alza de los componentes les resulta imposible sin encarecer sustancialmente el producto. IDC destaca que las firmas concentradas en las bandas de entrada en mercados emergentes sufrirán las contracciones de volumen más severas, perdiendo cuota de mercado.

Los «blindados»: la paradoja de la gama alta

En el otro extremo del espectro, el segmento premium (por sobre los US$800.-  demuestra una resiliencia inquebrantable.

Apple y Samsung ganan terreno

A pesar de la caída global del mercado, Apple y Samsung continúan ampliando su participación de mercado. Su capacidad de amortiguar el impacto con acuerdos de suministro preferentes y el hecho de que su público objetivo sea menos sensible al precio les permite capear la tormenta. Adicionalmente, herramientas financieras como el pago en cuotas y los programas de recambio (trade-in) amortiguan las alzas en los mercados desarrollados.

El mercado del reacondicionado como vía de escape

Ante un teléfono de entrada que ahora cuesta un 30% más y ofrece menos prestaciones que antes, los consumidores europeos y latinoamericanos están virando en masa hacia el mercado de segunda mano y reacondicionados. Comprar un gama alta de hace dos o tres años se ha convertido en la alternativa racional frente a la escalada ininterrumpida de los dispositivos nuevos.

Hacia dónde va el mercado?

“El encarecimiento de los componentes presionará sus márgenes y los obligará a trasladar los costos al consumidor”, advierte Francisco Jeronimo, vicepresidente de IDC. Los analistas proyectan que los costos de los componentes no volverán a estabilizarse hasta bien entrado el segundo semestre de 2027 o principios de 2028.

Para los usuarios comunes y corrientes, la lección de esta crisis es clara: el ciclo de renovar el teléfono móvil cada 18 o 24 meses ha quedado sepultado y de ahora en adelante, mantener el dispositivo actual durante cuatro años o acudir al mercado reacondicionado dejará de ser una excepción para convertirse en la norma generalizada.

**Fuentes : Omdia- IDC LATAM- Counterpoint

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