Si bien la la Comisión Europea ha implementado normativas que no ha sido del agrado de muchos fabricantes de la industria tecnológica, una de ellas fue la obligación de condicionar la venta de nuevos teléfonos con baterías extraíbles, tal como ocurría en los teléfonos Android de hace doce años atrás.
Pero en los último días, ha modificado el reglamento con nuevas exenciones que liberan al Apple Watch y a los AirPods de tener que ofrecer baterías extraíbles y reemplazables por el usuario.
El Reglamento de Baterías de la UE generalmente requiere que los productos de consumo vendidos en la región puedan permitir a los usuarios cambiar sus propias baterías, un impulso destinado a mantener los dispositivos en uso por más tiempo y facilitar la recuperación de materiales para su reciclaje.

La Comisión ha ampliado ahora su lista de tipos de productos exentos a seis categorías adicionales, con dispositivos portátiles como relojes inteligentes y rastreadores de actividad física.
Las nuevas categorías cubren efectivamente el Apple Watch y los AirPods, los cuales se basan en el tipo de diseños pequeños y sellados que la Comisión está tallando ahora, junto con las gafas inteligentes de Meta.
El cambio sigue a meses de presión de los funcionarios estadounidenses sobre las reglas que supuestamente habían complicado los planes de Meta de traer sus nuevas gafas inteligentes equipadas con pantalla a Europa.
El iPhone ya estaba exento de la regla de extracción bajo la regulación original, gracias a su duración de la batería y a su clasificación de resistencia al agua.
Apple ofrece servicio de baterías a través de tiendas Apple, proveedores autorizados y su programa de reparación de autoservicio, que permite a los propietarios realizar ciertas reparaciones, incluidas las baterías, en casa.
Pero han surgido críticas pues no todos los dispositivos reciben el mismo trato y Nintendo ha dicho ahora que venderá una versión del Switch 2 en la UE con una batería reemplazable por el usuario para cumplir con las reglas entrantes.
El acto delegado todavía tiene que ser examinado por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE. Surte efecto 20 días después de su publicación en el Diario Oficial de la UE si ninguno de los dos organismos se opone, antes del despliegue más amplio del reglamento en 2027.






