Mario Romero.- Mientras el Presidente de EE.UU apenas aterrizaba junto a su comitiva en Beijing, para reunirse con su homologo Xijinping, desde el Departamento de Comercio de EE.UU se informaba del levantamiento de restricciones para la venta de chips IA NVIDIA Seria H200 a más de una docena de empresas tecnológicas de China.
Bytedance, la matriz de TikTok, Lenovo, Alibaba, Tencent, entre otras, se verían favorecidas con la «movida» de poder acceder a tecnología de chips estadounidenses para usos en empresas, centro de datos, etc.
Eso a la vez, implicaba un generoso negocio de miles de millones de dólares para NVIDIA y de paso, el Departamento del Tesoro de EE.UU se quedaría con el 25% de la venta de cada chip.
Pero lo que se pensó era un duro golpe para Huawei, se transformó en pocas horas en un respaldo sólido de parte del propio Presidente chino, quien ordenó a todas las compañías locales de tecnología, sellar acuerdos solo con la empresa local y sumar a dos más.
NVIDIA quedó fuera de todo, y ello fue además un gran golpe de vuelta, en esta suerte de lucha comercial en tres ambas superpotencias.
El gobierno de China ha presionado activamente a sus empresas tecnológicas locales que busca acelerar la autosuficiencia tecnológica del país y responder a las sanciones comerciales de Estados Unidos.
Organismos como la Administración del Ciberespacio de China (CAC) han emitido directrices directas (orientación política) a gigantes tecnológicos como Alibaba, Tencent y ByteDance para cancelar o frenar sus pedidos de chips NVIDIA.
El gobierno prefiere esta vía informal para no asfixiar el avance de sus propias startups de inteligencia artificial, que todavía dependen de tecnología externa.
China ha apuntado especialmente contra los procesadores modificados que NVIDIA diseñó exclusivamente para el mercado chino (como el H20 o el RTX Pro 6000D). Aunque estas versiones cumplen con las restricciones de exportación impuestas por EE. UU., las autoridades chinas alegan supuestos riesgos de seguridad nacional y la presencia de «puertas traseras».
El principal beneficiario de esta política es Huawei.
Su línea de procesadores de IA Ascend (como los modelos 910B, 910C y las tarjetas Atlas 350) se ha convertido en la alternativa oficial promovida por el Estado para sustituir el hardware estadounidense.
El Auge de Huawei
Huawei proyecta que sus ingresos por chips de IA aumenten un 60%, alcanzando los $12,000 millones de dólares, impulsados por la producción en masa de sus chips de nueva generación (como el Ascend 950PR lanzado en marzo).
La firma china prevé poner en circulación hasta 2 millones de procesadores de IA, apoyándose en la construcción de nuevas fundiciones junto con su socio doméstico SMIC.







