Review Apple Air Pods Max : El desafío de ser un audífono Premium

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Mario Romero.- Durante mis años, he manejado una máxima, la cual se traduce en que puedo prescindir de la televisión, pero jamás de la música, pues me acompaña desde toda la vida, y que me ha permitido poder vivir los cambios, desde los vinilos con tocadiscos Garrad de mi padre, pasando por la primera radio cassette National Panasonic, luego el equipo de sonido separado de Sony, donde de nuevo el retorno a las tornamesas.

De ahí el paso al metálico sonido de los CDs, la horrible compresión de los mp3, la aparición de las redes P2P con Napster como referente y de ahí al paso cíclico de lo digital a lo análogo, pudiéndolo escuchar con buenos parlantes, otros no tanto, audífonos con clavija, gruesos a la cabeza, hasta vivir la experiencia de los “inalámbricos” e ir descubriendo normas, formatos y un arsenal de novedades cada vez.

Y durante este periplo, las marcas aparecen, algunas siguen como Sony, AKG, Seinheisser, Bose, Hardan Kardom, Yamaha, Pioneer y tantas otras mientras, otras son historia o bien fueron compradas por terceros que las rebajaron de calidad “tipo granel”.

En la última década, dentro del formato digital, la aparición del streaming de la mano de Spotify, Apple Music, TIDAL y otras, nos hizo olvidarnos de los cables, gracias a la magia del bluetooth, y si se escuchaba mal o menos mal, no importaba pues se inventaron apps para ecualizar, para hacerte creer que el sonido era bueno y lo creímos.

FORMATOS, FORMAS Y FONDO

En paralelo a esta guerra de oferta de plataformas, los fabricantes de audífonos fueron especializándose cada vez más, destacando Beats con su línea de audífonos, que a mi modesto juicio, fue más marketing que calidad, pero desde cerca los seguía Apple, vio una amenaza y los compró, mientras preparaba sus primeros audífonos del tipo TWS (True Wireless Stereo) una forma bastante forzada de decir que eran inalámbricos cuando lanzó sus AirPods.

Si sonaban bien, ya casi no importó, pues el diseño (al igual que otros impuestos por Apple como la muesca del iPhone) contagió al resto, moldeando a la mayoría a sacar audífonos con fuerte “inspiración” de los AirPods, que en su segunda versión, mejoraron la forma en cómo escuchábamos música, hasta avanzar en la cancelación de ruido y gomas insertas en los oídos con sus AirPods Pro.

Mientras la industria buscaba insertar sus propios modelos, mejorando el sonido vía app, pues lo que algunos no lograron de manera natural por tecnología, lo disimulaban con ecualizadores y efectos especiales a la par con teléfonos cada vez más sofisticados, colgándose del Dolby Atmos como amo y señor.

Por supuesto que Dolby no llegó recién, pues la casa de la doble D (por su logo original) apareció en los años ochenta como una forma de reducir el ruido o siseo de las cintas de cassettes (Dolby NR o Noise Reduction) lo cual sirvió de base para que se ofrecieran soluciones en salas de cine, con surround, DTX y otros artilugios que nos acercaban más que a vivir un sonido encubierto, a sentir y escuchar  de mejor forma.

Los fabricantes de audífonos toparon siempre con una barrera imposible de superar, y era el hecho que por un lado el usuario prefería audífonos sin cables, para sentirse más libre, pero por la definición misma del Bluetooth, el sonido “HIFI” no era posible, y sigue sin serlo, pero estamos cerca, gracias a fórmulas de codecs (una suerte de norma para que el receptor se entienda con el emisor de la música y lo reproduzca de la mejor forma) donde Sony, Philips, Dolby Laboratories y una docena de otras firmas, se esforzaron por traernos el mejor sonido.

La cancelación de ruido ya estaba desde hace tiempo, pero también llega a un punto de quiebre donde de tanto cancelar, al final terminamos sin escuchar nada, no solo a nuestro alrededor, sino que la fuente de sonido como tal y de nuevo Sony, Bose y otros se enfrascaron en esa carrera sin sentido.

La forma de los audífonos cambiaba, insertos (in-ear) cintillo o sobre la cabeza (diadema le dicen ahora) y cada uno a su vez con variedades de cobertura, terminaciones y precios.

MI EXPERIENCIA DE USO

Pero faltaba un invitado a la fiesta y era Apple para apuntarse a ese nicho de usuario exigente (audífolo) que también puede llegar a pagar dos o tres veces el precio de un par de audífonos, ya sea por su calidad de construcción, sonido, prestaciones y….. marca, por lo que la llegada de Apple con sus AirPods Max no es casualidad, tampoco es un error (quizás el precio para empezar) pero al analizar su desempeño, nos deja varias enseñanzas que son necesarias compartirlas.

Un fabricante, sea cual sea, debe entender que al ofrecer un dispositivo de este tipo, no de oro, pero de alto costo, no puede dejar fuera la calidad de sus  materiales, terminaciones de buen nivel y un sonido real, puro y pese a la limitante del Bluetooth, al menos ofrecer una experiencia sincera.

Llevo unas semanas usando y “abusando” de los AirPods Max y no niego que desde que los veía de lejos, revisé cientos de reviews en inglés y español de todo el mundo, para esperar el momento y sentirlos en mis oídos, con una comodidad tan extrema como esa cancelación de ruido extrema, que de buenas a primeras me generó una sensación de “ahogo”, pero que a las pocas horas de uso continuo,  y regulando las opciones de configuración (no son muchas tampoco) permitía llegar a ese sonido “casi real”.

No necesitas apps adicionales, no necesitas de ecualizadores ni de fuegos artificiales, pues la música verdadera es así, directa de la fuente, sino imagínate sentado en un concierto rock (ya mega amplificado) y pidiéndo al baterista que ajuste la vibración o al guitarrista que la deje más aguda porque a ti te gusta así.

Tampoco son para los puristas pues ellos te dirán que sin cables todo es mentira y en gran medida es media verdad, pero siendo sincero, la experiencia ha sido por sobre lo que esperaba y por lejos mucho mejor. Es cierto que la naturaleza misma del Bluetooth nos impide llegar a ese sonido prístino del que se obtiene vía cable 3.5 mm, pero estamos cerca.

Respecto de las nuevas innovaciones de Apple Music y su Dolby Atmos, Lossless y Spatial Audio, debo decirte lo siguiente :

DOLBY ATMOS :  Lo podrás experimentar, siempre y cuando la fuente (digital) emita en formatos de menor compresión como AAC, FLAC o ORBIS, y aún conectando tus AirPods Max con cable (que se vende por separado como en el reino de Barbie) siempre será digital, por lo tanto no esperes más que una aproximación, muy cercana y real, del sonido en alta fidelidad.

SPATIAL AUDIO : El audio espacial viene dando orbitando el mercado desde los años ochenta de la mano de Philips, que tenía las patentes de surround con el nombre de Spatial Stereo, que luego fueron paseándose por diversos dueños, y que para usar y agregarle sabor, los fabricantes pagan el uso de esa licencia como lo está haciendo Apple y Dolby Laboratories, pues el Spatial Audio, es una mezcla entre ambas compañías.

LOSSLESS : Sin pérdida… es decir, un audio digital cuya fuente de emisión sea lo menos comprimida posible y que a ello, la mezcla final de ella se expanda casi al llegar a la misma grabación original y ello, vía Bluetooth con los Apple Air Pods Max no podrás acceder, pues (volvemos al mismo punto) por tecnología ni esos audífonos ni el 99% de los inalámbricos podrán hacerlo, pero hay una forma del “casi” y es usando el cable Lightning – Jack 3,5 mm ORIGINAL (CLP$39.990.-) pues ni los “certificados” de marcas como Belkin te servirán.

Acá el proceso es recibir en digital, pasarlo a análogo (cable 3.5mm) pero al ser Lightning, prima el digital, por lo que finalmente, lo que llegará a nuestros oídos no será 100% puro, pero estamos muy cerca y creanme que la mejora al usarlo con cable a un equipo de sonido tradicional es una experiencia absolutamente obligada para todo aquél que guste de gozar la música hasta la última nota.

Tirones de orejas porque Apple no transparenta datos técnicos primordiales para un exigente como la impedancia, los rangos de frecuencia (básicos) ni tampoco sabemos a cuantos OHMs se manejan y cosas similares, que para mucha gente pueden ser chino mandarín, pero para todo que esté leyendo y guste de la música, sabrá interpretar a lo que me refiero.

Tirón de orejas por vender el cable por separado y además, por hacer una cobertura tan sosa y que nunca-nunca los AirPods Max se apaguen, pues por si no lo sabes, al ponerlos en el estuche, estos entran en estado de reposo, pero jamás se apagarán.

CONCLUSIONES

No se pueden comparar con ningún otro, ni menos decir que son mejores o peores que tal marca u otra, ya que “el olfato musical” es tan personal como la ropa interior y muchas veces es mejor alcanzar la alta felicidad que la alta fidelidad, pero en líneas generales, hay cosas muy claras y Apple se sube al carro del audífono Premium, con menos tareas pendientes y de paso, entender que el sonido real está en buscar ese punto de equilibrio entre graves, tonos medios y agudos que no necesiten ayuda externa, siendo ese “equalizador automático” al que hace mención en su escuálida ficha técnica, una forma de “leer” que bastará sacarlos de su funda de poco atractivo y utilidad para vivir una grata experiencia…. a alto costo, pero buena al fin.