Para qué es y de qué sirve un Hosting?

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Si estás por comenzar con tu emprendimiento online o blog personal, lo primero que necesitarás hacer es alquilar un hosting. Si eres nuevo en el mundo digital, es posible que al principio una terminología tan técnica te agobie o inquiete. Por ese motivo hemos decidido escribir esta nota: “Hosting: qué es y para qué sirve”.

El objetivo es recorrer algunos de los conceptos clave para que el proceso de armado de tu emprendimiento, negocio o blog sea más sencillo y fluido. Así que, sin más preámbulos, te invitamos a leer el artículo “Hosting: qué es y para qué sirve”.

¿Qué es un hosting?

Un hosting es un servicio de alojamiento para páginas web o aplicaciones. Esto significa que, cuando contratas un hosting, lo que haces es alquilar un espacio en un servidor, que es donde se almacenará toda la información, archivos y contenidos necesarios para que tu sitio web funcione.

Para explicarlo de manera sencilla, podría decirse que un hosting es una habitación que puedes alquilar en una casa, es decir, el servidor.

Dicho eso, un servidor es una computadora física o equipo informático mucho más potente que uno doméstico, y que está en línea de manera continua para que tu sitio web esté disponible cada hora de cada día sin caerse o presentar falla.

Los encargados de mantener el servidor en funcionamiento, protegerlo de ataques maliciosos y transferir los contenidos de tu sitio web desde el servidor a los navegadores de tus visitantes son las empresas proveedoras de alojamiento web o hosting.

¿Cómo funciona el hosting?

Una vez que contratas con un hosting para alojar los archivos e información de tu página web o blog, tus visitas llegarán a ella al ingresar tu dominio o dirección web. El dominio sirve para indicarle al navegador (Google, Yahoo!, etc.) qué página web debe mostrarle al usuario.

Por ejemplo, al escribir donweb.com en la barra de direcciones o URL, le estás diciendo a tu navegador que deseas ver el contenido (textos, videos, imágenes, correos, etc.) de nuestra página web.

Ahora bien, cada dominio se traduce en una dirección IP (Internet Protocol en inglés), que es un código numérico que se le asigna a todo dispositivo conectado a Internet. Cada dirección IP es única e irrepetible.

Por lo tanto, una vez que el usuario ingresa el dominio, el navegador lo traducirá a su dirección IP y se encargará de buscar el servidor en donde están alojados los contenidos del sitio web que quiere visitar. Cuando el navegador localiza el servidor, enviará los datos y archivos de la página web para que el usuario los visualice.

Requisitos para contratar un hosting

De acuerdo al tipo de emprendimiento que tengas y las necesidades específicas de tu página web o blog, algunas características serán más importantes que otras.

 

De todas maneras, estos son algunos de los elementos que debes tener en cuenta antes de contratar un proveedor:

  • Espacio de disco: Asegúrate de que el plan que elijas proporcione el espacio de disco que tu sitio requiere para almacenar la información. Si es tecnología SSD, mejor.
  • Tiempo de actividad: El tiempo de actividad o uptime es el tiempo que el servidor se mantiene activo. Lo esperable es contar con un proveedor que ofrezca un uptime de hasta 99,9% para que tu sitio no se caiga o presente fallas constantes.
  • Asistencia: Contar con apoyo o asistencia técnica cualquier día y a cualquier hora es fundamental. Si bien lo ideal es que no suceda, si se presenta una falla, debes contar con un profesional calificado que te asesore rápidamente.
  • Copias de respaldo: Es clave contar con copias de respaldo y backups de tus archivos, correos y bases de datos.

 

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