Mario Romero.- Si bien el sistema operativo HarmonyOS de Huawei va avanzando en su implementación en China, el país con la mayor cantidad de habitantes del planeta y por ende, el mercado más grande mundo, las palabras de Liu Yulin, Director del Departamento de Desarrollo de la Información y la Comunicación del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, en torno a ello, hay que tomarlas con su real contexto.
El representante del Gobierno chino señaló que el software básico es la «piedra angular» de la sociedad digital, y el software industrial es el «alma» de la transformación digital de la fabricación. Desde el 14o Plan Quinquenal, la capacidad de suministro de China y el nivel de aplicación de software básico e industrial han mejorado mucho.
Los productos de software como el diseño 3D asistido por ordenador (CAD) y el software de construcción realista tienen competitividad en el mercado y China ocupa el primer lugar en el mundo en términos de volumen de productos de base de datos.

HarmonyOS se ha convertido en el tercer sistema operativo móvil más grande del mundo y la cifra total de dispositivos del ecosistema HarmonyOS de código abierto ha superado los 1.350 millones, y sistemas operativos como «Gonghong» y «Yihong» se han aplicado ampliamente en automoción, electrodomésticos, metalurgia, petroquímica y otros campos.
En paralelo, Richard Yu, Director Ejecutivo de Huawei, Presidente del Comité de Revisión de Inversiones de Productos y Presidente del Terminal BG, anunció que el número de dispositivos terminales HarmonyOS 6 ha superado los 80 millones.
Pero esa es la realidad de Huawei, su HarmonyOS en China y para China.
Según cifras de las consultoras reconocidas y respetadas en todo el mundo, si bien confirman que HarmonyOS es el tercer sistema operativo móvil, fuera de China su presencia es ínfima, marginal y no tiene opción al menos en el corto plazo de poder expandirse.
La culpa no es Occidente, es de la propia Huawei que no ha empujado su expansión mundial, además, debemos analizar si acaso China, en plena mal llamada «guerra tecnológica» prefiere blindar a su país de los mercados globales, dejando que su población tenga la prioridad y el resto del mundo, se reparta entre Android e iOS.
Esto deja de lado la teoría de la competencia, de poder ampliar el espectro, y confirma la falta de visión de los responsables de toda esta plataforma, moderna, innovadora, que se está quedando en China y para chinos.






