La tecnología merece expertos, no vendedores de humo con aro de luz”, escribe en esta columna el periodista especializado en tecnología y editor de SuperGeek.cl de Radio Cooperativa, César Silva, quien además es miembro del jurado internacional de The Game Awards.
Durante el último tiempo nos hemos tenido que ir acostumbrando a los ingenieros en sistemas y similares que aparecen con medios de comunicación de tecnología y, hasta cierto punto, puede que sea similar.
Pero de ahí a tener que ver cómo profesionales del campo, otros de la salud e incluso esos que prueban completos en el Pronto Copec se ponen la chapa de “expertos tech”, es completamente distinto y vuelve a demostrar que esto se está echando aún más a perder.
El ecosistema digital chileno se ha llenado de una fauna curiosa que parece haber olvidado -o nunca supo- la diferencia entre periodismo y publicidad.

Vemos a creadores locales imitando descaradamente el modelo del “influencer mexicano”: ese perfil que no es analista, sino un simple presentador de productos, cuyo guion no busca la verdad, sino asegurar la renovación del contrato.
Te gritan a la cámara las bondades de un equipo, omitiendo convenientemente cualquier falla, porque su lealtad no está con la audiencia, está con la transferencia bancaria a fin de mes.
Ojo que también hay un fenómeno todavía más preocupante: estamos viendo a periodistas de profesión que se cambian de bando. Y uno podría pensar que eso sería una buena noticia, porque la ética -en teoría- viaja incluida en el título. Pero al parecer la tentación es más grande.
Entonces empiezan los actos de prestidigitación al estilo del mejor mago: te hacen creer que usan el último Android, pero el que realmente usan está escondido en el bolsillo, con la manzana iluminada.
O el clásico truco de evento: llegan con el reloj de la marca que invita, posan para la historia, y después vuelven a su ecosistema real. Y ahí la mentira se cae por su propio peso, porque la tecnología no perdona el teatro: un Galaxy Watch no se integra con un iPhone mágicamente.
“LA TECNOLOGÍA MERECE EXPERTOS”
Es aquí donde la hipocresía alcanza niveles de comedia. Me ha tocado verlo en persona en ferias como el CES en Las Vegas o el MWC de Barcelona: estos mismos personajes corren desesperados tras referentes como Marques Brownlee (MKBHD), buscando la selfie y tratándolo como ídolo.
Lo irónico es que, mientras Brownlee construyó su imperio sobre la credibilidad y la crítica honesta, sus fans locales hacen todo lo contrario. Idolatran al juez, pero actúan como porristas pagados, llegando al absurdo de decir que un Android de gama media es “mucho más máquina” que un iPhone actual, solo porque la marca pagó la campaña de la semana.
Pero no disparemos solo al payaso; miremos a los dueños del circo. La culpa mayor recae en las marcas, desesperadas por “luces” y viralidad vacía a toda costa, y en las agencias de comunicaciones, que han perdido el norte. A estas últimas ya no les importa la calidad de la información; solo buscan llenar una planilla Excel con métricas de vanidad para justificar su cobro a fin de mes. Es un círculo vicioso.
En esta ecuación de egos y boletas, todos parecen olvidar al único actor que importa: la gente. El usuario que junta peso a peso para comprar un teléfono o un computador, confiando en una recomendación que, al final del día, no era más que un anuncio disfrazado.
La tecnología merece expertos, no vendedores de humo con aro de luz.
**Cesar Silva es periodista y editor del sitio SuperGeek.cl de Cooperativa.





