La firma de análisis financiero, S&P Global Ratings modificó la proyección de Meta Platforms de «estable» a «negativa» adviertiendo de paso a una incertidumbre considerable en torno al gasto de capital de la gigante de las redes sociales y a su flujo de caja libre.
Históricamente, las grandes empresas tecnológicas han invertido sumas cuantiosas en computación en la nube, publicidad digital y comercio electrónico. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial ha elevado los gastos de capital a niveles vertiginosos, lo que ha generado inquietud entre los inversores acerca de si el sector será capaz de generar rentabilidad con la rapidez necesaria.
La semana pasada, Meta pronosticó un gasto de capital anual de hasta US$ 145. mil millones, tras reportar un déficit en su flujo de caja libre de US$2.12 millones en el tercer trimestre.Asimismo, la compañía planea acudir a los mercados públicos y vender US$97.500 millones en acciones para financiar su expansión en inteligencia artificial.
La capacidad de Meta para rentabilizar sus inversiones en inteligencia artificial es más limitada que la de sus competidores, indicó S&P, y agregó que aún no está claro cuándo sus fuentes de ingresos comenzarán a generar aportes sustanciales que superen sus crecientes costos durante los próximos años.
S&P pronostica ahora que Meta registrará déficits en su flujo de caja libre de US$39.000 millones en 2026 y de US$ 71.000 millones en 2027.
La agencia advirtió que este gasto elevado podría mantener el flujo de caja en negativo más allá de 2028, año para el cual prevé que la empresa cubrirá su déficit de liquidez enteramente mediante endeudamiento.
«Si el gasto de capital se mantiene elevado y continúa creciendo a un ritmo superior al previsto, los perfiles crediticios seguirán debilitándose y los flujos de efectivo se mantendrán en negativo»
Naveen Sarma, responsable del sector de medios y telecomunicaciones en Estados Unidos para S&P Global Ratings
Esta situación refleja un temor generalizado en el sector tecnológico, donde los malos resultados generales y el uso excesivo de efectivo en la infraestructura de inteligencia artificial han encendido las alarmas en Wall Street sobre los riesgos de una burbuja.
Este panorama de cautela, impulsado por las proyecciones de gasto desmedido y la presión sobre la estabilidad financiera, plantea serias dudas sobre el impacto y el equilibrio general de los índices de referencia, como el S&P.
