La cuenta global de X de Huawei publicó este 6 de octubre, un resumen de la mesa redonda sostenida a fines del mes pasado con prensa internacional y Richard Yu, director ejecutivo de Huawei, entre otros cargos, mantuvo conversaciones sobre el negocio de consumo de Huawei y el ecosistema HarmonyOS.
Richard Yu, luego de hacer un resumen amplio respecto de la trayectoria de la compañía, a la cual pertenece hace 33 años, declaró que Huawei comenzó a desarrollar HarmonyOS en 2019.
Antes de esto, Huawei fue un importante contribuyente a la comunidad de Android y a todo el ecosistema de Android. Tras años de esfuerzo, más de 90 millones de dispositivos (incluidos teléfonos inteligentes, PC y tablets) ya funcionan con HarmonyOS 6 y HarmonyOS 7, y se espera que esta cifra alcance los 100 millones a finales de este año.
«Desarrollar un sistema operativo no es tarea fácil; las partes más desafiantes son el desarrollo de aplicaciones y la construcción del ecosistema… y otras grandes empresas lo han intentado antes, como Windows Phone de Microsoft, Bada OS de Samsung y Symbian de Nokia, y ninguna lo logró. Aunque nos tomó muchos años lograrlo, hemos tenido éxito. Creo que esto es realmente muy difícil de conseguir».
Richard Yu también anunció que se está considerando llevar gradualmente HarmonyOS al mercado global en el futuro.
«Pero este es solo nuestro plan preliminar. Lo tomaremos con calma, paso a paso».
En cuanto a su estrategia para el mercado extranjero, Richard Yu dijo que desde 2019 el negocio de teléfonos inteligentes de Huawei se ha visto significativamente afectado.
Alguna vez tuvo la mayor cuota del mercado global, pero ahora solo vende unos pocos millones de smartphones fuera de China cada año.
Por lo tanto, Huawei está regresando gradualmente a los mercados extranjeros. Sin embargo, ciertos tipos de productos de Huawei se venden bastante bien fuera de China; en el sector de dispositivos vestibles (wearables), Huawei ostenta la mayor cuota de mercado tanto en China como a nivel global.
Además, los productos innovadores como los auriculares TWS han crecido rápidamente en cuota de mercado y han liderado las ventas en muchos países.
«Muchos de nuestros productos son bien recibidos por los consumidores en Oriente Medio, Asia-Pacífico, algunos mercados de América Latina (Sudamérica) y Europa, y tenemos un gran número de usuarios leales en estos mercados.
Yu también dijo que gradualmente pondrán este teléfono triple plegable (tri-fold) a disposición del mercado extranjero. A muchos usuarios de Oriente Medio y Asia-Pacífico les encanta. También espero que podamos llevarlo a otros mercados como Europa».
El testimonio de Richard Yu en esta mesa redonda internacional arroja luz sobre el estado actual de Huawei, pero también confirma la principal frustración de su base de usuarios fuera de China: la delgada línea entre la ambición corporativa y la realidad tangible de la globalización del software.
Es innegable el mérito técnico de Huawei. Superar la dependencia de la tecnología estadounidense, levantar una cadena de suministro propia de semiconductores y posicionar a más de 90 millones de dispositivos bajo HarmonyOS 6 y 7 es una proeza titánica, especialmente si se le compara con los fracasos históricos de Windows Phone, Bada o Symbian. Con 450,000 aplicaciones y 11 millones de desarrolladores, el ecosistema en China es autosuficiente y robusto.
Sin embargo, para el usuario internacional, estas cifras locales sirven de poco. Fuera de China, el ecosistema de aplicaciones sufre de escasez de adaptaciones locales y dependencia de APKs o soluciones alternativas (como servicios de terceros para emular apps de Google).
La trampa de los «anuncios»: ¿Cautela estratégica o falta de un plan definitivo?
La frase de Richard Yu sobre la expansión global — «Este es solo nuestro plan preliminar. Lo tomaremos con calma, paso a paso» — es precisamente lo que genera incertidumbre y fatiga en los usuarios de la marca.
Los usuarios llevan años escuchando sobre la llegada internacional de HarmonyOS (especialmente tras la separación definitiva de Android con versiones nativas como HarmonyOS NEXT). Decir que se hará «con calma y paso a paso» suena a una estrategia defensiva o a una prueba piloto indefinida, más que a un despliegue agresivo.
Yu reconoce acertadamente que lo más difícil es la construcción del ecosistema de aplicaciones. Mientras Huawei no logre que los desarrolladores occidentales (bancos, redes sociales globales, herramientas de productividad masiva) migren o adapten sus apps de forma nativa a HarmonyOS fuera de China, cualquier anuncio de expansión global de su sistema operativo móvil seguirá limitado a nichos o productos muy específicos (como relojes inteligentes y wearables, donde el software propio sí compite con éxito global).
Dispositivos como el teléfono triple plegable (tri-fold) y los nuevos wearables con medición de glucosa buscan mantenerse en la mente del consumidor global en regiones como Medio Oriente, Asia-Pacífico, Europa y América Latina.
No obstante, este enfoque revela una estrategia de doble carril: vender excelente hardware globalmente (apoyado en EMUI o versiones híbridas en muchos mercados donde Android aún impera de forma maquillada), mientras el verdadero HarmonyOS nativo madura en casa.
Conclusión
El mensaje de Huawei muestra a una compañía resiliente que ha ganado la batalla de la supervivencia tecnológica en su mercado doméstico. No obstante, para los usuarios internacionales que exigen claridad, el panorama sigue teñido de indefinición. La promesa de llevar HarmonyOS al mundo «paso a paso» es comercialmente prudente para evitar un fracaso operativo en occidente, pero insuficiente para calmar la ansiedad de una comunidad de usuarios leales que anhela una transición global clara, definitiva y con un ecosistema de aplicaciones a la altura de los gigantes tradicionales.
