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EE.UU inicia juicio contra Huawei en la antesala de la visita de Xi Jinping para reunirse con Trump

 

Huawei vuelve al centro de la tormenta legal y geopolítica. A cinco años de que su directora financiera,Meng Wanzhou, fuera liberada en Canadá tras un sonado conflicto diplomático, la propia corporación china enfrenta ahora un juicio penal en un tribunal federal de Nueva York.

El proceso, que promete extenderse por meses en el Distrito Este de Nueva York, no solo amenaza el futuro financiero y operativo de la compañía, sino que introduce un ingrediente de máxima tensión diplomática justo antes de la esperada visita a Washington del presidente chino, Xi Jinping.

Meng Wanzhou -CFO Huawei

De qué se acusa a Huawei?

Según reveló Financial Times, la fiscalía estadounidense acusa a Huawei de haber operado durante dos décadas bajo un esquema equiparable a una empresa de extorsión o crimen organizado (racketeering).

Espionaje corporativo y bonos por robo

De acuerdo con los fiscales, Huawei contaba con un equipo interno denominado «grupo de gestión de la competencia», cuya función era otorgar bonificaciones mensuales a empleados que sustrajeran información confidencial y secretos comerciales de sus rivales (incluido el robo de un brazo robótico de T-Mobile ocultado en una bolsa de portátil).

Infringir sanciones internacionales

La acusación sostiene que la empresa engañó a entidades bancarias para operar en Irán —a través de una filial encubierta llamada Skycom— y en Corea del Norte, usando claves internas como «A2» y «A9» para referirse a estos países sancionados.

Los frentes de riesgo para Huawei: ¿qué se juega la compañía?

Aunque Huawei ya lidia desde 2019 con severas restricciones tras ser incluida en la «Lista de Entidades» de EE.UU. —lo que limitó drásticamente su acceso a microchips y tecnología estadounidense—, una eventual condena judicial elevaría el castigo a un nivel sin precedentes.

Bajo las leyes estadounidenses contra la extorsión y el crimen organizado, las sanciones económicas pueden ascender al doble de las ganancias obtenidas de forma ilícita, lo que situaría la penalización entre las más cuantiosas aplicadas a una corporación internacional.

Aislamiento del sistema financiero

Más allá de las restricciones de suministro, un fallo judicial en contra generaría un efecto disuasorio en el sector bancario global, cerrando el acceso de Huawei a créditos, transacciones en dólares y servicios financieros internacionales.

Freno a su nueva expansión

Tras reconfigurar sus cadenas de suministro y diversificarse con éxito hacia sectores estratégicos como la inteligencia artificial (IA) y los vehículos eléctricos, el veto judicial podría entorpecer sus alianzas comerciales y su despliegue internacional fuera de China.

La defensa de Huawei: «Un objetivo fiscal en busca de un crimen»

La compañía ha rechazado de forma tajante las acusaciones, afirmando en un comunicado oficial que «la narrativa general del gobierno es demostrablemente falsa».

En sus argumentos presentados ante el tribunal, la defensa sostiene que Washington está mezclando litigios comerciales cotidianos —comunes entre empresas del sector tecnológico— para fabricar artificialmente un caso de crimen organizado: «Esperan que al lanzar cada acusación contra la pared, algo termine pegándose».

Asimismo, la firma argumenta que este proceso judicial responde a motivaciones estrictamente geopolíticas, señalando que la administración estadounidense utiliza el caso para ganar terreno en la guerra comercial y tecnológica contra Beijing.

El factor diplomático: un telón de fondo incómodo para la visita de Xi Jinping

El inicio y desarrollo del juicio se produce en un momento de extrema sensibilidad diplomática. Analistas advierten que el proceso judicial actuará como un foco de fricción directa de cara al viaje del mandatario chino, Xi Jinping, a Estados Unidos.

Huawei como símbolo nacional

Para Beijing, la compañía no es simplemente un fabricante de teléfonos o antenas; es el pilar central de su estrategia de soberanía tecnológica y de liderazgo en inteligencia artificial. El gobierno chino interpreta el juicio como una maniobra coordinada de Washington para frenar el ascenso tecnológico del país asiático en su conjunto.

El fantasma de la detención de Meng en 2018 (que derivó en una crisis con arrestos cruzados de diplomáticos y empresarios) sigue fresco. La presentación en el tribunal de la admisión de hechos que Meng firmó para ser liberada reabre viejas heridas en la relación bilateral.

Con un juicio que se prevé largo y cargado de revelaciones sobre espionaje y operaciones secretas, Washington y Beijing tendrán que sentarse a negociar bajo la sombra de un proceso judicial que pone en juego tanto la supervivencia operativa de Huawei en Occidente como el equilibrio de la competencia tecnológica global.

**Con información de Financial Times y presentaciones judiciales en EE.UU.

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