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Huawei ofrecerá sus teléfonos Pura 90 en mercados globales con acceso a redes 5G y te contamos por qué puede hacerlo

 

 

 

Mario Romero.- El escepticismo en los mercados tecnológicos globales estaba más que justificado sobre el posible acceso de redes 5G con teléfonos Huawei, pues desde que el Departamento de Comercio de   Estados Unidos incluyó a Huawei en su «Lista de Entidades» en 2019, la narrativa oficial parecía inamovible.

Esto era, hasta ese entonces, que Huawei tenía  prohibido el acceso a la tecnología 5G.

Durante años, sus lanzamientos internacionales llegaron encadenados a redes 4G. Sin embargo, el panorama acaba de cambiar de forma radical.

Con la confirmación oficial de que Huawei realice el lanzamiento global de su nueva serie insignia, los Pura 90, programado para este 14 de julio, la gran sorpresa que ha encendido las alarmas en Washington.

El entusiasmo de los usuarios es que, por primera vez en años, la conectividad 5G nativa saldrá de las fronteras de China en modelos internacionales como el filtrado Pura 90s Pro Max.

Su certeza de que este tipo de conectividad estaba vetada no es un error pues  es la consecuencia directa de una de las guerras comerciales más severas de la historia reciente. Los argumentos legales y comerciales que teóricamente bloqueaban el 5G de Huawei se basaban en medidas políticas.

Bloqueo de componentes estadounidenses

Las sanciones impiden a firmas como Qualcomm vender módems o procesadores 5G a Huawei y solo se les permitía adquirir chips modificados limitados a redes 4G.

EE. UU. prohibió a cualquier fundición de semiconductores del mundo que utilizara software o maquinaria estadounidense (como la taiwanesa TSMC) fabricar los chips diseñados por Huawei (HiSilicon).

Sin fábricas avanzadas, no había chips Kirin modernos.

El entramado global de telecomunicaciones obligaba al uso de patentes occidentales para la homologación de bandas 5G en mercados internacionales, un terreno hostil para la firma de Shenzhen.

La respuesta a cómo el Pura 90 llegará con 5G global no es que las sanciones se hayan levantado, sino que Huawei aprendió a fabricar teléfonos sin depender de Occidente.

El núcleo de esta hazaña es el procesador Kirin 9010s.

Tome nota que Huawei se alió con SMIC , la mayor fundición de chips dentro de China y en conjunto desarrollaron procesos de manufactura avanzados de 7 nanómetros de manera completamente local.

Como el modem 5G está integrado directamente en su propio silicio y es fabricado en suelo chino, las restricciones de exportación de EE. UU. simplemente no se aplican a este hardware.

El desembarco internacional

Aunque Huawei ya había implementado este chip en China con la serie Mate 60 y Pura 70, la compañía se había guardado la conectividad 5G para su mercado interno debido a cautelas de certificación internacional y volúmenes de producción.

Las certificaciones internacionales recientes (como la agencia TKDN de Indonesia) confirman que el modelo global del Pura 90 operará en redes 5G de manera oficial. Los primeros análisis de red realizados en terminales de prueba muestran velocidades de descarga superiores a los 1100 Mbps, confirmando que el veto, al menos en términos de rendimiento de hardware, ha sido completamente superado por la vía de la autosuficiencia tecnológica.

El veto de EE. UU. no tiene jurisdicción sobre las operadoras locales

El veto del Departamento de Comercio de EE. UU. prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios con Huawei, pero no puede impedir que una operadora en Chile, Brasil, México o Colombia encienda la señal 5G para un terminal de la marca.

A diferencia de algunos países europeos o EE. UU., donde se prohibió el uso de antenas Huawei en las redes nacionales, la gran mayoría de los gobiernos latinoamericanos optaron por la neutralidad tecnológica en sus subastas de espectro (como las de Chile, Brasil y Colombia). Las telefónicas locales son libres de elegir a sus proveedores de infraestructura.

Compatibilidad total de bandas (El factor técnico)

Para que un teléfono tenga 5G en la región, el modem del chip (en este caso, el desarrollado por Huawei y fabricado por SMIC) debe ser capaz de sintonizar las frecuencias asignadas en cada país.

América Latina adoptó de forma masiva la banda n78 (3.5 GHz) como la autopista principal para el 5G comercial.

Los procesadores Kirin de última generación (desde el Kirin 9000s en adelante) soportan de manera nativa la banda n78 y las bandas bajas (como la n28 de 700 MHz), las cuales son un estándar global. Por ende, la homologación técnica no es un obstáculo.

Las redes de la región ya hablan «idioma Huawei»

Este es el argumento comercial más fuerte: Huawei es el principal constructor de las redes que usas a diario. En América Latina, se estima que entre el 50% y el 70% de la infraestructura actual de antenas 4G-LTE y los nuevos nodos 5G pertenecen a Huawei.

Las operadoras despliegan su 5G bajo dos modalidades:

NSA (Non-Standalone): El 5G se monta utilizando el núcleo de la red 4G existente.

SA (Standalone): Red 5G pura e independiente.

Dado que las antenas que están en los cerros y edificios de nuestras ciudades ya son de Huawei, un teléfono de la misma marca con chip Kirin 5G se conecta de forma nativa e incluso más eficiente debido a la optimización de hardware «extremo a extremo» (antena Huawei – teléfono Huawei).

La única barrera real

El verdadero «veto» que experimentará el usuario latinoamericano con un Pura 90 o Pura 90s no será la velocidad de su conexión 5G, sino la ausencia de fábrica de los Servicios Móviles de Google (GMS).

El escenario que plantea el regreso global del 5G en los teléfonos de Huawei abre un nuevo y complejo capítulo en la guerra tecnológica. La respuesta corta es sí, Estados Unidos continuará aplicando represalias y ejerciendo presión, pero las herramientas a su alcance y la efectividad de sus advertencias han cambiado drásticamente.

Dado que Washington no puede evitar que Huawei fabrique sus propios chips Kirin 5G con la fundición china SMIC, su estrategia se ha redirigido a asfixiar y sancionar a cualquier empresa de terceros países que ayude indirectamente a Huawei a armar sus teléfonos.

 Multas multimillonarias a aliados

Recientemente se sancionó a gigantes internacionales (como la alemana Bosch, multada con 36 millones de dólares) por vender componentes de sensores y software para smartphones a filiales de Huawei. EE.UU. utiliza la ley de «extensión de jurisdicción»: si una empresa extranjera usa patentes o maquinaria estadounidense para crear piezas, EE.UU. se atribuye el derecho de sancionarla.

Por su parte la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha seguido ampliando sus vetos, bloqueando incluso de forma retroactiva equipos antiguos e impidiendo que operadoras extranjeras de telecomunicaciones que tengan vínculos con China manejen centros de datos en suelo estadounidense.

El Departamento de Estado de EE.UU. y el Comando Sur han mantenido una insistente campaña de advertencia hacia los gobiernos de la región, usando la narrativa del riesgo de espionaje debido a la Ley de Inteligencia Nacional de China. Sin embargo, estas presiones chocan con la cruda realidad económica de América Latina.

La estrategia de presión estadounidense se topa con tres grandes muros:

El factor costo y el «apagón tecnológico»

Para que un país latinoamericano prohíba por completo a Huawei, tendría que obligar a sus operadoras privadas a desmantelar las antenas 3G y 4G existentes para reemplazarlas por marcas occidentales (como Ericsson o Nokia).

Esto costaría miles de millones de dólares que ni las empresas ni los estados de la región están dispuestos a asumir. Cuando el expresidente Jair Bolsonaro evaluó vetar a Huawei en Brasil por presión de Donald Trump, sus propios asesores le advirtieron que la medida retrasaría el desarrollo digital del país por años y costaría una fortuna.

Excepciones geográficas estratégicas

En lugar de lograr vetos totales, la presión de EE.UU. ha resultado en «pactos de vecindad» o zonas de exclusión. Un ejemplo claro es México: para no incomodar a su principal socio comercial, la operadora Telcel utiliza infraestructura de Ericsson en el norte del país (cerca de la frontera con EE.UU.) y despliega tecnología de Huawei en el sur.

Alianzas geopolíticas alternativas

Países como Brasil (bajo el gobierno de Lula da Silva) no solo han ignorado la petición de veto, sino que han estrechado lazos comerciales con la firma china, llegando a negociar la instalación de plantas de semiconductores en Sudamérica.

Para gran parte de la región, China y Huawei representan soluciones de conectividad más baratas, rápidas y accesibles para economías golpeadas por la inflación.

En conclusión, EE.UU. intensificará las sanciones comerciales «quirúrgicas» contra proveedores de hardware y mantendrá la presión diplomática sobre los gobiernos de América Latina.

No obstante, la estrategia de bloquear los teléfonos 5G en la región mediante la coacción política ha fracasado en gran medida; la necesidad de conectividad a bajo costo y la enorme dependencia de las redes actuales hacen que América Latina mantenga una postura firmemente pragmática.

Fuentes : Americas Quarterly – GSMArena.com- Huawei Central – Wccftech- FCC- ICC

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