Análisis
a la tragedia de los mineros y la cobertura de la Televisión
Chilena
Mario Romero Editor TransMedia.cl
16.08.10.- Con la extensión dolorosa de la tragedia de
33 mineros chilenos enterrados a más de 700 metros en la
zona norte del país, se vuelven a repetir ripios que se
suponían superados por la sufrida en Chile con el terremoto
del 27 de febrero en la televisión abierta.
Si bien los canales dedicados a las
noticias (CNN Chil y 24H) comenzaron su trabajo de manera temprana
y efectiva, desplegando desde escasos recursos como un mapa en
pantalla y un simple celualr hasta luego parabólicas y
desfile de rostros, el resto de los canales de señal abierta,
por tratarse de una tragedia nacional, han hecho lo propio no
exenta de faltas severas en la cobertura.
No es presentable que un
canal como Mega aproveche la extensión de este drama para
llevar por un par de horas a quienes hacen cobertura de farándula,
ni menos tomar a reporteros que poco kilometraje tienen en el
cuerpo para hacer las preguntas odiosas de siempre, como ha ocurrido
con CHV y Canal 13.
No puedes, en pleno siglo XXI y tras
una cobertura como la del terremoto, repetir las mismas y estúpidas
preguntas a quienes sufren minuto a minuto por el destino de 33
chilenos esforzados que están ( o lamentablemente no) viviendo
hace días bajo tierra como si la historia de Baldomero
Lillo y su Sub Terra se nos presentara en una versión 2.0
macabra.
Rostros emblemáticos como
Amaro Gomez-Pablos y su expertise de reportero en CNN en Español
ha escudriñado un poco más en la tragedia con notas
que algo más aportan, pero que cae en la metáfora
amarallista al momento de cerrar cada despacho, como si la Mina
maldita fuese Jerusalem y un atentado terrorista.
Ramón Ulloa de CNN Chile ha
puesto los paños fríos desde el primer momento,
tanto que su cobertura carece de pasión por evitar caer
en el exceso y a veces (sólo a veces) se pide más
fuerza en el compromiso de dar el énfasis que la ocasión
amerita.
Una vez más la tragedia que
nos estremece a todos los chilenos nos brinda el lado B de la
televisión local, informando con prontitud aún considerando
que en las primeras horas las comunicaciones eran escasas y que
gracias a las empresas de telefonía móvil éstas
pudieron mejorar de manera considerable.
Hoy por hoy, en una sociedad extremadamente
comunicada no sólo por la televisión sino que por
internet, la radio y las redes sociales nos exige brindar la información
de manera más precisa, alejándonos del panfleto,
del sensacionalismo barato y de las entrevistas innecesarias pues
los familiares de las víctimas que están día
y noche en los campamentos no están viviendo un reality
show sino más bien el destino de sus propias vidas.
Una vez más, falta en Chile
una televisión informativa que carezca de la improvisación,
que vaya más allá de enfocar un rostro que llora.
Chile merece más respeto por
todos quienes sufren y que los directores de televisión
entiendan que este drama no debe considerarse en el "People
Meter" sino que en la conciencia solidaria de que ha quedado
al descubierto otra cara del Chile que siempre hemos tenido pero
que nos hemos negado a verlo en horario "prime".