A mi Chile querido

Mario Romero Editor de TransMedia.cl 04.03.10.- A cinco días del violento terremoto y tsunami se asoman las primeras lecciones que Chile ha aprendido literalmente a golpes.

Pues la naturaleza se ha ensañado con nuestro país, y con una magnitud de 8.8 en el epicentro de la tragedia, dificilmente las cosas pueden quedar como antes, más aún, si asistimos a una cadena de errores y excesos como sociedad.

Uno de los puntos negros de esta tragedia, y que se discute en todos los ámbitos, ha sido el rol de las instituciones involucradas en velar por la seguridad de los chilenos, léase Onemi, Armada, Gobierno actual y gobierno entrante.

Si fallaron en avisar oportunamente a la población sobre el riesgo de tsunami deberán ser castigadas legalmente para que de una buena vez los chilenos tengamos la certeza y la confianza en quienes deben garantizarnos la seguridad.

No es presentable que un fax, en pleno siglo XXI determine si se avisa de una alerta de tsumami o no, como tampoco es aceptable que no exista una red de telefonía satelital a todo evento, que sostenga la cadena de mando y que permita una comunicación efectiva en momentos de crisis como las que vivimos.

No es presentable que los medios transformen la tragedia en despachos de zonas de guerra como Irak o Bosnia, pues los reporteros deben llevar la información de manera responsable y entender que la noticia no son ellos, sino que ser transmisores de ella.

No es presentable que los encargados de las ediciones especiales de los noticieros carguen la mano al drama musicalizandolo y adornandolo en exceso. No se puede permitir banalizar la tragedia, farandulizarla ni menos estrujarla de manera innecesaria pues esto que ha ocurrido, no es un reality show.

No es presentable que la delicuencia, el saqueador, se tome las calles y ponga en peligro al que correctamente se ha puesto de pie.

Chile debe levantarse con más fe, con la convicción de que somos un pueblo nacido y criados como hijos del rigor, entre escombros e inundaciones, entre dictaduras y democracias endebles, pero con la certeza de que debemos hacer las cosas bien.

Que se aproveche la viscicitud en un atributo y en donde existía adobe, poner cemento. En donde había cemento, poner concreto y donde había concreto, poner más y mejor.

Eliminar cables innecesarios y renovar la infraestructura de comunicaciones para que no estemos dependiendo de que vuelva la luz. Crear redes inalámbricas eficientes para que no se caiga internet y así permitir la mantención de las comunicaciones.

Sin duda que hay mucho por hacer, y depende de todos nosotros, pero sobretodo de aquellos que han sido identificados y etiquetados como líderes de opinión, no rostros baratos de campañas de multitiendas, sino que verdaderos líderes que nos lleven por el camino correcto y poder caminar a pie firme.

Chile se lo merece.

       
 
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